OIARTZUN. Un niño juega a pelota. Al lado, Ángel Arrieta y Luisa Lago. / FOTOS: BERNARDO CORRAL
POLÍTICA
Territorio ANV
Acción Nacionalista Vasca ganó las elecciones en sus pueblos y, mientras unos reprochan al PNV y EA su división, otros festejan que, «como debe ser aquí», gobierne de nuevo la izquierda abertzale
MIGUEL PÉREZ/BILBAO
03 de Junio de 2007
Un niño juega a pelota mano contra la fachada de la biblioteca municipal en Oiartzun. Golpea con estilo. Sabe dirigir la seca bola. Se aprecia afición. La imagen es un clásico vasco. Sencilla. Apacible. No resulta tan fácil encontrar ya imágenes de niños que quieren ser pelotaris y usan muros como improvisados frontones. Menos éste, en el que un inmenso escudo histórico tallado en piedra empequeñece al jugador. Oiartzun. A 85 kilómetros, una joven ríe en el batzoki de Mondragón mientras proclama que éste es un buen pueblo para vivir. En el batzoki, al menos hoy, se come a puerta cerrada detrás de una pared plagada de pasquines anti-PNV y manchas de pintura roja y amarilla que se cuela por las rendijas de la madera. Si hay una contradicción en esta escena, aparentemente nadie la ve.
Entre Oiartzun y Mondragón se encuentran Pasaia, Hernani y un cinturón de pintadas radicales que siembra el aire de ingravidez. Estas pintadas tienen el efecto de detener el tiempo. Son las mismas de finales de los 70. La iconografía también de los 80 y los 90 que unos pintaron como símbolo de independencia y otros contemplaron antes de resultar asesinados o desistir del propósito de ser concejales o empresarios en Euskadi. O eso, o alguien olvidó retirar el decorado de una película política rodada hace un cuarto de siglo y alrededor de él se ha continuado viviendo sin mutación en esta franja encajonada entre el mar y la montaña de Guipúzcoa.
Ahora, en los créditos figura un nuevo actor: ANV, siglas que se estrenarán en los ayuntamientos de Oiartzun, Hernani, Pasaia y Mondragón a mediados de este mes tras ganar en los comicios del pasado domingo. De feudos abertzales al país de ANV. Fundado en 1930 y apoyado por Batasuna en la reciente campaña electoral, este partido ocupará sus escaños entre el malestar de quienes reprochan al PNV y EA que su decisión de concurrir por separado a las urnas haya desbancado al nacionalismo tradicional, y la satisfacción de quienes consideran «justo» que vuelva a mandar la izquierda abertzale. «Como naturalmente ha sido así en este pueblo desde el principio», remacha el vecino de Pasaia Juan Antonio Laboa.
OIARTZUN
ANV: 7 concejales / OiartzunBai: 5 / EB-B/A: 1 / Votantes: 5.340 / Abstención: 2.676
¿Qué le parece a usted que ANV haya conseguido la mayoría absoluta? El hombre sigue atento a su taza de café. «No entiendo el español», le responde al líquido marrón. Okey. ¿Y usted? El joven, con un gesto, pide que se preste atención a la guitarra flamenca que suena por los altavoces. «Veremos. Antes eran cuatro, pero machacones. Ahora han conseguido el gobierno y no creo que nos digan que no podemos oír esta musiquita». Es éste, en realidad, un pueblo curioso.
En 1999, EH llegó a la Alcaldía. Cuatro años más tarde, y con este grupo proscrito, EA obtuvo siete escaños, cuatro fueron para el PNV y dos recayeron en EB. Parece razonable buscar reacciones al inminente cambio de alcaldía en sus sedes. Pasan tres chavales. «¿Sabéis cómo se llega al batzoki?». Amablemente, los adolescentes señalan la dirección. «¿Puto !», exclama uno nada más alejarse. En consonancia con la imprecación, el batzoki y el elkartexe están cerrados a cal y canto y la pintura salpica sus persianas.
Por fortuna, Oiartzun es más grande de lo que parece. Ángel Arrieta y Luisa Lago son de Pasaia, pero viven desde hace 34 años en este municipio. Forman una pareja agradable, buena conversadora. Sus seis hijos y siete nietos residen también en este «pueblo tranquilo y con calidad de vida» en el que ahora «se vuelven a recoger todas las ideologías. «El Ayuntamiento ha funcionado muy bien -subrayan-, no tenemos queja, pero estamos más de acuerdo con los que entran ahora. Hay ilusión».
Ángel lleva prendido un pin de ANV y se confiesa contento de la reactivación de «un partido histórico. Esta zona es abertzale, EH no pudo presentarse en 2003 y se notaba la falta porque reflejaba el sentir de mucha gente», apunta este hombre, que considera «ilógica» la existencia de una ley de partidos «porque está la Falange y los grupos de extrema derecha y no hace nada respecto a ellos, que son de vergüenza». Luisa agrega: «Salvo un comportamiento negativo, no se puede vetar a nadie por su ideología. Lo más hermoso que tenemos es la libertad de pensamiento».
A unos metros de distancia, una mujer cargada de bolsas del supermercado se encamina a un aparcamiento subterráneo. Prefiere mantenerse en el anonimato. «El PNV era todo aquí, pero tras la escisión se fue disgregando y en estas elecciones ha bajado en todas las mesas. Sentimos cierta inquietud. En los pueblos pequeños los cambios se viven más y nadie esperaba uno tan fuerte. Hace cuatro años ya hubo mucha tensión a cuenta de que los 'batasunos' no pudieron presentarse. En algunas familias dejaron de hablarse».
PASAIA
ANV: 7 concejales / PSE-EE: 5 / PNV: 2 / PP: 1 / EB-B/A: 1 / EA: 1 / Votantes: 6.953 / Abstención: 6.245
Al puerto viejo de Pasaia se llega por una calle tan estrecha que todas y cada una de sus esquinas presentan decenas de rozaduras. Lo que presupone otros tantos coches rayados. Ninguno ha tocado dos inmensos murales que rinden tributo a la izquierda abertzale. Ni las frases en contra del PP, el PSE y el PNV que se van acumulando bajo balconadas donde una batería de carteles pide el regreso de los presos de ETA. Nada cambia.
A uno de los murales, los turistas le hacen fotos. Juan Antonio Laboa aprovecha para retrotraerse a los símbolos y la tradición. Predice que «Navarra y País Vasco terminaremos siendo uno, pero no como País Vasco, sino como Navarra, que fue el origen». Luego, desgrana las representaciones del mural: el 'arrano', «las provincias donde se habla euskera, el lauburu, que es un símbolo funerario nuestro», y un repintado reciente que tapa un 'viva España'. «Manda huevos que venga un fascista aquí a retar», espeta otro vecino al respecto.
Laboa está orgulloso de Pasaia. «Es uno de los pocos pueblos en que nos dejan vivir a las anchas, porque en general parece que vivimos de prestado». ¿De prestado? «Es que a HB se le rogaba antes que asistiera al Parlamento porque lo importante era que había que hablar. Y cuando este sector ha entendido que la lucha armada está en segundo plano y va al Parlamento, ya no le dejan hablar. Y yo digo: ¿por qué no puedes tener las mismas ideas si no usas las armas para defenderlas?», se interroga Laboa, quien pronostica: «Hay una injusticia calculada y, mientras no se solucione, el conflicto seguirá igual. Los vascos somos cabezones».
El PSE, el PNV y el PP tuvieron hasta el 27-M cinco, cuatro y tres ediles, respectivamente, en un ayuntamiento donde a EA lo representaban tres concejales. La presencia notable de socialistas y populares se entiende, según los vecinos, por la larga tradición industrial y portuaria del cinturón donostiarra. «Pasaia es un pueblo dividido en zonas diferentes. Como si dijeras Algorta es Gexto; pues sí, pero cada una tiene su peculiaridad. Al puerto viejo no verás venir a alguien conocido del PP 'de arriba'. Un riesgo», subraya una joven antes de coger la motora que enlaza San Juan y San Pedro.
En este mismo embarcadero, un veterano aeneuvista arrojó hace sólo unas semanas su antiguo carné de afiliado a las aguas . «Hubiera sido mejor que HB fuera a las urnas como HB, sin vericuetos que afectan a partidos con una larga historia detrás», coincide Edu, 'sanjuanarra' «de toda la vida». Él asiste con inquietud al «declive de un municipio con mucha gente mayor e ingresos medio-bajos», donde «necesitamos que quien gobierne se moje por los problemas: Pasaia no es sitio para hablar de los presos, sino de las aceras rotas».
HERNANI
ANV: 8 concejales / PSE: 3 / PNV: 2 / EA: 2 / EB-B/A: 1 / PP: 1 / Votantes: 9.123 / Abstención: 6.544
El Centro de Investigaciones Sociológicas en Hernani se llama Manu. A su juicio, el desplome del nacionalismo encarnado por el PNV y EA -han obtenido la mitad de ediles que en 2003, cuando fueron unidos- responde a una cuestión anatómica. «Ninguno quería ser cola de león y los dos son ahora cabeza de ratón». Punto. El CIS local cree que ANV gobernará cómodamente ante la práctica imposibilidad de «una coalición entre socialistas, nacionalistas y 'peperos'» y hace notar que «un edil del PP, que parece poco, es mucho para un pueblo con tanta presión ambiental».
Llueve. El alumbrado que instaló Batasuna en su último mandato se enciende. «Vengo del Camino de Santiago, ni idea de las elecciones», se excusa un joven. «No tengo paraguas, así que no me puedo parar», lamenta una mujer. Los presos de ETA miran desde las fotografías colgadas en los balcones. Un jubilado, que sí lleva paraguas, explica: «De aquí se han llevado al menos a veinte detenidos. Casi todo el mundo conoce a su familia o amigos. La extrema derecha también se cebó en los 80: allí le pegaron cuatro tiros a uno, a otro le pasearon en coche y tiene un monolito en aquel monte Eso repercute en la gente. Hernani es muy de izquierdas; un pueblo bonito pero con pájaros malos, lo llamaba la Guardia Civil». De los atentados etarras, las dianas pintadas en portales, la kale borroka, poca cosa. «Aquí, ya le digo, nos marca el pasado».
-¿Cómo ve el triunfo de ANV?
-Estos cuatro años van a ser un bálsamo. Cuando gobernaba Batasuna, la gestión en el pueblo era mejor.
-Pero ahora gobernará ANV, no Batasuna.
-Son los mismos, de izquierdas, como EHAK; sólo que supongo que pondrán más cuidado al hablar para que no les den zapatazo con la ley.
MONDRAGÓN
ANV: 7 concejales / PSE: 4 / PNV: 4 / EBB-Z: 3 / EA: 1 / PP: 1 / Aralar: 1 / Votantes: 11.291 / Abstención: 7.520
La seguridad vial, y la otra, no parecen garantizadas: los pasquines contra el PNV y el PSOE cubren incluso las señales de dirección prohibida en un cruce junto al batzoki de Mondragón. Los niños pasan de camino a la ikastola ante la pintura reventada contra la fachada y frases como 'Fascistas', 'Españoles'. Iñaki Lakunza, independiente que encabezó al PNV-EA en 2003, dejará el día 16 la Alcaldía, aunque él ya tomó la decisión hace un año tras comprobar que «los intereses de los ciudadanos y de los partidos son 180 grados divergentes». «ANV ha ganado de calle. Ese es el secreto de la democracia: el resultado en las urnas».
Mondragón es un pueblo en el cuerpo de una ciudad. Reúne las bazas para perpetuarse como una localidad muy próspera: «Su situación socioeconómica es envidiable, cuenta con la primera corporación del país y una Universidad. », apostilla Lakunza. Satisfecho de marcharse con «muchos proyectos realizados y otros en marcha», le duele que «haya concejales con escolta. Hablar de democracia participativa cuando un edil lleva protección no es idóneo ni parece compatible».
Leire Fernández nació hace 23 años aquí. Estudia, trabaja y, aunque «se vive bien», ella desea marcharse. El domingo no votó; su novio, tampoco, y bastantes de sus conocidos hicieron lo propio. De ANV le gusta cómo la izquierda abertzale organizaba las fiestas cuando dirigía la villa. «No nos interesa la política. La vemos demasiado lejana y los políticos tampoco se meten en nuestra piel». Leire forma parte de la tercera pata vasca. La que no mira los carteles electorales, sino los anuncios inmobiliarios. «Un piso en Mondragón sale más caro que un adosado en Burgos», critica. El ladrillo, y no la Ley de Partidos, cerca en Mondragón al país de ANV.