Tuvo que afrontar la mutación en las relaciones internacionales ligada a la desaparición de la URSS, el fin de la Guerra Fría, la reunificación de Alemania y la desintegración de Yugoslavia. Para afirmar la posición americana en este nuevo orden, George Bush desencadenó la Guerra del Golfo en 1991 en defensa de Kuwait contra el Irak de Saddam Hussein, para lo cual consiguió agrupar alrededor de su país a una gran coalición de países occidentales y árabes moderados.